M Clan bebe de sus orígenes en ‘Delta’, su álbum más folk

Carlos Tarque y Ricardo Ruipérez, la columna vertebral de M Clan, están de vuelta con una nueva colección de canciones tras cuatro años sin escuchar material inédito de la banda murciana.

Desde la publicación de ‘Dos noches en el Price’, un tremendo directo con el que M Clan celebraban su 20º aniversario, el grupo se sumergió en una intensa gira que les dejó exhaustos. Fue entonces cuando vieron la necesidad de cambiar de aires y de rumbo. Este nuevo camino nos ha traído ‘Delta’, su noveno álbum de estudio, con el que cierran una etapa que comenzó en 2008 con el brillante ‘Memorias de un espantapájaros’ y abren otra enfocada a sus raíces americanas más folk.

Con esta excitante iniciativa, Tarque y Ruipérez viajaron hasta la mismísima ciudad de Nashville, Tennessee para grabar su incipiente proyecto. A pesar de llegar a la ciudad con las maquetas muy completas, el dúo murciano se empapó del lugar de peregrinaje para los amantes de la música country antes de entrar en el estudio Alex The Great de Brad Jones, quien fue recomendado por Quique González debido a la magnífica experiencia que vivió el músico madrileño cuando grabó allí su ‘Daiquiri Blues’ en 2009.

El personal que ha participado en la grabación de ‘Delta’ es, sin duda, de primera división. Entre los músicos que han participado en la nueva aventura de M Clan están el propio Brad Jones al bajo, Will Kimbrough y John Jackson en las demás guitarras, Bryan Owings y Derek Mixon a la batería, Chris Carmichael en los arreglos de cuerdas y Al Perkins con el pedal steel. El currículum que suman entre todos es merecedor de más de una reverencia: desde los Rolling Stones hasta Bob Dylan, pasando por Emmylou Harris y los Flying Burrito Brothers de Gram Parsons.

De esta manera, el álbum comienza con ‘Grupos americanos’, que es una sinopsis perfecta de lo que se encontrará a lo largo del elepé, es decir, un homenaje a la música de la que han bebido M Clan desde sus inicios, músicos que se lanzan a la carretera para perseguir su sueño de ser alguien y la sosegada apreciación de todos los elementos que se encuentran a lo largo del viaje. ‘California’ sigue la historia de dos tipos que, pese a pelear por sus objetivos, el tren pasa de largo dejándoles en tierra. Las historias que construyen el disco, si bien no son autobiográficas según palabras del propio Tarque, todas respiran algo de verdad y poseen detalles con los que sentirnos identificados.

‘La esperanza’, de tintes mesiánicos, fue el primer adelanto que pudimos escuchar del álbum. Se trata de un tema muy luminoso que contiene un mensaje cargado de positivismo, una filosofía predominante en este trabajo. Otro de los fondos que visten este ‘Delta’ es la naturaleza, especialmente presente en el tema que da nombre al disco. En este cuarto corte el paisaje es un elemento fundamental, en esa desembocadura triangular de un río sucede una historia de amor que tiene una despedida por protagonista. Como ya hemos visto (u oído, mejor dicho), las canciones están teñidas de referencias sonoras de la música americana, pero en ésta suena una guitarra española, señal de que M Clan no dejan de ser un grupo español por mucha influencia anglosajona que tengan.

Siguiendo el cauce de ‘Delta’  llegamos a ‘Caminos secundarios’, un tema country fronterizo en el que Tarque se pone en la piel de un verdadero outlaw que trata de huir de las fuerzas de la ley junto a su chica. La brillante intro con pedal steel de ‘Saltamos sin mirar’ nos lleva por el tema volviendo a utilizar metáforas naturistas, con armonías vocales en los estribillos muy propias del folk-country de los 60’s. ‘Tráeme tu amor’ es una canción sencilla, romántica y con unos apacibles coros que nos posan suavemente en ‘Viaje hacia el sur’. Encarando la segunda mitad del álbum, este corte tiene unas voces muy Crosby, Stills, Nash and Young y consigue trasladar la esencia de la música americana a la geografía española.

Una de las perlas del álbum es ‘Todo lo joven muere hoy’. Con aires un poco beatle, Tarque demuestra que su voz no ha perdido ni un ápice de calidad ni intensidad. La inevitable realidad de que nada dura para siempre le da un punto derrotista en esta canción, perspectiva que cambia en ‘Concierto salvaje’. En la línea de carpe diem, este rock sureño es un canto a la vida de carretera que llevan los músicos, que culmina en éxtasis cada noche de bolo, incluyendo un guiño a sus amigos y compañeros de oficio Los Zigarros.

En ‘Polvo de estrellas’ vuelven las reminiscencias vocales de CSN&Y o Simon and Garfunkel. A través de un ejercicio de trascendencia cósmica y mística, M Clan nos infunden la tranquilidad del saber que todo está bien, dejémoslo correr, let it be. ‘Whiskey on the rocks’ se trata de una canción con un toque celta que la hace idónea para sonar en una taberna de Glasgow o en los muelles del puerto de Belfast.

La importancia de las voces se vuelve a hacer notable en ‘Corazón en tránsito’, que nos acerca al final del álbum. El intimismo y la fragilidad se entremezclan con una instrumentación simple para escribir el desenlace de ‘Delta’. ‘Noche de desolación’ech es la silenciosa llamada de auxilio de quien no quiere estar solo.

Deseando que esta faceta folk-country de M Clan tenga continuidad, sólo queda añadir que, de un modo u otro, siempre consiguen romper su propio techo. 

Por Juanjo Riesgo

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