Dance me to the end of love | Homenaje a Leonard Cohen

Ha vuelto a pasar. Otra vez este año. Nos hemos quedado un poco más solos y un poco más vacíos, casi tanto como este artículo. Desamparados, incluso. Desde las 3 de la madrugada nos vuelve a inundar la sensación de broma de mal gusto que se une a la tristeza de cuando muere alguien grande que de una u otra forma ha formado parte de tu vida. Esta vez le ha tocado a Leonard Cohen.Se ha anunciado su muerte en su perfil de Facebook. El canadiense murió el lunes 7 a los 82 años en su casa y fue enterrado en Montreal. Un mes después de declararse preparado para morir. Notaba cerca su muerte y lo dejó por escrito en su último disco -“You Want it Darker”- y en una carta escrita a su amiga y musa Marianne, recientemente fallecida, en la que comentaba que pronto se reuniría con ella.
Lo sabíamos. Es algo inevitable. Pero nadie quiere pensar que alguien de la talla de Cohen pueda llegar a morirse. Lo creíamos eterno, con su sombrero, con ojos melancólicos y susurrando grave y triste sobre el amor, sobre dios, sobre tomar Manhattan, sobre pájaros, sobre bailar, sobre Marianne, sobre Suzanne. Sobre cualquier cosa de la que quisiera escribir, realmente. Cohen dotaba a todo lo que tocaba de un aura mística transmisora de paz y tranquilidad. Con su música te abrazaba a la vez que te rompía, supongo que por eso enamoró a todo el planeta. Era el otoño hecho persona y ha llegado el invierno eterno.

Un auténtico poeta. Un poeta en nueva York. También salió su profundo amor por Lorca. Una persona tan sensible no podía dejar de mostrar amabilidad hacia otra personalidad y quedó plasmado en el homenaje rendido al poeta granadino en un disco que le reunió con gente como Paco de Lucía. 

Fue ese amor por la poesía el que hizo que Cohen, al igual que Dylan, trascendieran por encima de todo lo abarcable. Cómo no iba a trascender alguien como él. Siempre nominado al Nobel, como si fuera la única forma de garantizar a la masa que todo lo que de él salía era realmente poesía

Por eso parece improbable que alguien pueda llegar a rozar la cima que Leonard Cohen coronó antes de dejarnos.

So Long, Leonard Cohen. A holy or a broken Hallelujah para ti hoy. Sigue encantando a todos allí donde estés.

Por Cristina García 

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